Hablar de la muerte con enfermos terminales: algunos consejos de los expertos.
El propio paciente debe elegir cuánto le gustaría saber del proceso y a qué familiares implicar
Existen algunas guías de actuación sobre cómo comunicarse con personas que pueden estar en riesgo de muerte. Por ejemplo, la Guía de Práctica Clínica sobre atención paliativa al adulto en situación de últimos días del Ministerio de Sanidad o la Guía de Cuidados Paliativos de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL).
Pero, tal y como subraya el psicólogo Javier Piris Alonso, las respuestas sobre cómo hablar con pacientes terminales “no son absolutas ni unívocas”. Lo más aconsejable sería adaptar el acompañamiento a cada persona en particular.
“Esto no es contrario a iniciar lo antes posible la comunicación con la persona”, afirma el psicólogo. Habría que valorar, en primer lugar, cuál es la información de la que ya dispone, cuánto le gustaría saber y qué nivel de participación desea tener sobre la toma de decisiones. También es imprescindible valorar con esta persona a qué familiares quiere implicar y de qué forma.
Ser cuidadoso con qué información desea tener el paciente no quiere decir en ningún caso evitar el tema: “Existen todavía actitudes muy negativas consistentes en no informar porque la persona ‘no hace preguntas’ o porque se adopta una actitud paternalista con ellas, sobre todo en personas mayores o con discapacidad”.
Es diferente que la persona manifieste claramente el límite sobre hasta dónde quiere saber a que no sepa cómo preguntar. Tanto los profesionales como las personas de su entorno “deberían ser proactivos para averiguar su auténtica inquietud y disposición y siempre ofrecerle la posibilidad de hacerlo”.
Por qué puede ser positivo hablar de la muerte con pacientes terminales
Si la persona está interesada en hablar del tema (esta decisión puede cambiar con el tiempo), evitarlo sólo dificulta o imposibilita que pueda tener un papel activo en el final de su propio proceso vital.
Así lo afirma a Maldita.es Luis Botella García del Cid, psicólogo especialista en psicología clínica y psicoterapia y maldito que nos ha prestado sus superpoderes: “No hablar de ello es hacer a la persona más víctima aún del proceso al que se enfrenta. Evitar el tema de forma casi fóbica puede producir sentimientos de alienación y soledad extrema en la persona que se enfrenta a un momento tan trascendental”.
Desde la organización Cancer Research UK afirman que no hablar de la muerte puede crear tensión entre las personas, incluso si son cercanas, y aumentar el miedo, la tristeza, la soledad y la ansiedad.
“La mayoría de las personas que se están muriendo generalmente saben que se están muriendo”, afirman desde la organización, y pueden evitar el tema “para no hacerte sentir incómodo”.
Pero, según Botella, conviene que los pacientes expresen sus sensaciones frente a la muerte: “De otra forma, dicha inquietud, que puede llegar a ser auténtica angustia o desesperación existencial, complicará más aún el proceso no sólo en lo psicológico y relacional, sino incluso en lo médico”. Si la familia no se siente capaz, hay profesionales que pueden acompañar tanto al paciente como a sus allegados.
fuente: https://maldita.es/malditaciencia/20220225/hablar-muerte-enfermos-terminales/
